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La enfermedad ocular tiroidea (EOT) es una enfermedad poco frecuente, inflamatoria inmunomediada, grave, debilitante y progresiva, que afecta a los tejidos que rodean, sostienen y protegen al ojo (tejidos orbitarios). Principalmente afectan a los músculos extraoculares, el tejido adiposo y el tejido conjuntivo orbitario.
Como consecuencia de esta afectación aparecen cambios muy visibles en los ojos, como proptosis (efecto de ojos saltones), estrabismo (desalineación o desvío de los ojos) o visión doble. De hecho, hasta un 9% puede sufrir incluso pérdida de visión.
Aaproximadamente el 90% de los pacientes con EOT presentan hipertiroidismo de Graves. También puede afectar a pacientes con hipotiroidismo o incluso a personas que no tienen previamente afectada la tiroides. La EOT presenta un curso clínico complejo y variable, con manifestaciones que van desde formas leves hasta presentaciones graves que amenazan la visión.
Además del impacto físico, muchas personas con EOT experimentan una importante afectación emocional, relacionada con los cambios físicos visibles, la incertidumbre sobre la evolución de la enfermedad o las limitaciones en la vida diaria. Se estima que entre un 40% y un 60% de los pacientes pueden presentar síntomas de ansiedad o depresión
Aunque puede aparecer a cualquier edad, la EOT presenta una mayor prevalencia entre los 40 y los 65 años, y es aproximadamente tres veces más frecuente en mujeres que en hombres. No obstante, en los hombres suele manifestarse a una edad más avanzada y presentar una mayor gravedad clínica.
En España, la incidencia estimada de la EOT es de 7,47 por 100.000 personas al año, según un estudio unicéntrico realizado durante un periodo de 5 años que incluyó a 156 pacientes11.
Como en muchas enfermedades raras o minoritarias, llegar al diagnóstico correcto es complejo. Los principales síntomas de la EOT son:
Además, existen factores que pueden favorecer su desarrollo o empeorar su evolución. Entre ellos, el tabaquismo es uno de los más relevantes, ya que fumar puede multiplicar entre 2 y 8 veces el riesgo de desarrollar EOT y se asocia con formas más graves de la enfermedad.
En el caso de la EOT es especialmente importante llegar al diagnóstico lo antes posible y durante la fase activa de la enfermedad, que dura entre seis meses y dos años. Si durante ese periodo no se trata al paciente correctamente, una vez pase a la fase crónica, las consecuencias suelen ser irreversibles. Aun así, hasta un 60% de los pacientes recibe un diagnóstico inicial incorrecto de alergia o conjuntivitis; y casi la mitad no lo recibe hasta pasado medio año desde los primeros síntomas.
Para confirmar el diagnóstico, los profesionales sanitarios pueden recurrir a: